domingo, 26 de agosto de 2012

estoy en casa

Por Natalia Barrenha
 ¿Cómo desapareció? Desapareció así. Sin creación de clima, de repente, así: callejuelas de una ciudad milenaria, arboles en el camino, nubes pesadas, las campanadas cadenciosas de un ritual fuera de campo. Así: cruzó el túnel en construcción. Huyó entre las bananeras del patio, entre los arboles al borde de la carretera de tierra. Murió. En las películas de Naomi Kawase, algo desaparece. Pero no se sabe cómo; simplemente desaparece. Sea el hermano mellizo en Shara (2003), el tío en Suzaku (1997), Toi en Nanayo (2008), Shigeki en Mogari no mori (El bosque del luto, 2007), el amigo terminal Nishii Kazuo en Letter from a yellow cherry blossom (La danza de los recuerdos, 2002). La ausencia es una presencia marcante. Naomi nació en 1969, en Nara, ciudad más antigua de Japón y vieja capital del imperio. Los padres se separaron y desaparecieron; ella fue adoptada por la tía-abuela y tío-abuelo. Jugaba basquetbol en la escuela, pero pensó que no podría hacer eso para siempre: el máximo, hasta los 30 años. Tampoco se imaginaba trabajando en una empresa, y meditaba sobre cómo sostenerse. Desde niña ella tenía la necesidad de crear cosas; siempre le interesó la creación en todos los sentidos. Así, para canalizar esa inquietud creativa, ella entró en la Escuela de Fotografía de Osaka (hoy, Escuela de Artes Visuales de Osaka). Naomi cuenta en una entrevista a Aaron Gerow sobre un profesor que aconsejaba a los alumnos que se centraran en cosas que parecían inevitables; algo con el cual no existiera otro remedio que no fuera el enfrentamiento. En la época, eso correspondía a la desaparición – de su padre -. No lo eligió porque su ausencia la molestaba, pero era una temática irresistible. El hecho de no saber qué tipo de persona la había traído al mundo le generaba inseguridad, y ella tenía que resolver esa inseguridad en la identidad para continuar creciendo. Esa cuestión emerge desde los primeros cortos-metrajes de Kawase, y es el centro del medio Embracing (En sus brazos, 1992), con el cual la cineasta llamó la atención de la crítica. Embracing fue seguido de Katatsumori (1994) y Seen the heaven (1995), en los cuales Naomi retrata la relación cariñosa con su tía-abuela Uno Kawase, y que fueron premiados en el Festival Internacional de Documentales de Yamagata. Después del reconocimiento con Katatsumori y Seen the heaven, Naomi estalló para el mundo al tornarse la cineasta más joven (¡28 años!) premiada en el Festival de Cannes por ganar la Caméra D’Or por Suzaku, en 1997. A partir de entonces, ella estuvo en los principales festivales del mundo, pero la grande consagración vino con el Gran Premio del Jurado para Mogari no mori (2007), en la 60ª edición de Cannes. Kawase adoptó su propia historia como materia-prima de sus producciones que, principalmente en el comienzo, son como diarios filmados. Como ella propia comenta, su relación con el cine es su forma de relacionarse con la vida, el reconocimiento del hecho de vivir en sí. Naomi prescinde de la visión global del mundo y describe las cosas a partir de su conexión con ellas. Construyendo un nuevo universo que emana de sus sensaciones y sentimientos, la idea de Kawase es ver con cuales elementos sonoros, verbales y físicos se puede reconstruir una emoción fijada en el recuerdo de uno.
 Cuando hablan de Naomi, es casi segura la referencia a Chris Marker y al Pillow book, de Shei Shonagon, sobre las cosas que hacen el corazón latir más fuerte, en Sans Soleil (1983). A Kawase no le gustan las comparaciones - cada uno hace su película, dice -, y ella es mucho más afable que el esquivo Marker, pero es imposible no relacionarla con el cineasta francés debido a la atracción por la memoria del perdido. Ella dice que filma porque hay cosas que no debe olvidar – podría guardarlas en la memoria, pero necesita dar forma a sus recuerdos. Los recuerdos de la cineasta están materializados en treinta películas (entre cortos, medios y largos) que conformaron la muestra exhibida entre mayo y junio en Brasil: O cinema de Naomi Kawase. La muestra dio la oportunidad de acompañar la carrera de la cineasta como un work in progress – o, como comenta el crítico español José Manuel López (editor del libro El cine en el umbral: Naomi Kawase), un life in progress. Un poco antes de eso, aquí en Buenos Aires, me encontré con Shara pasando en la tele. Ya lo había visto hacía algunos años, pero no resistí y lo vi otra vez. Hermoso. Unos días después, descubrí la muestra en Brasil, y me quedé muy triste pues no podría participar. De esa manera, organicé mi muestra personal Naomi Kawase y vi/reví todas las películas de ella que pude encontrar, compré el libro de José Manuel López y pasé unos días en retiro fílmico-espiritual. Como decía el catálogo de la muestra O cinema de Naomi Kawase, las películas de la cineasta japonesa se parecen con las horas que anteceden la lluvia (casi omnipresente en su filmografía) – el viento, los colores y los olores son más fuertes y perceptibles -. Además, al filmar ese fenómeno natural y como el ser humano lo acoge, Kawase reinserta el hombre en el tiempo circular de la naturaleza. La gestación de la lluvia, el viento que acaricia los arboles, un Japón atemporal entre montañas… elementos de una simplicidad refrescante que permiten el entrelazamiento del tiempo del hombre al tiempo de la naturaleza (lo que podría parecer tan raro en el mundo frenético de hoy). Llevados por la cámara fluctuante de la cineasta, esos elementos permanecen recurrentes en la memoria, así como la necesidad del toque, que abunda en su cine – tocar lo que se ama, lo que está bien cerca en los close-ups -. Las películas de Kawase poseen esas necesidades orgánicas, y dan ganas tremendas de salir corriendo y abrazar, sentir el olor, acostarse en la cama y acariciar a quien nos gusta, dormir con el ventilador en el pelo y enroscado como Toi y Saiko en Nanayo. A pesar del dolor latente que también existe – otra condición bastante orgánica -, las películas irradian una increíble generosidad con la vida: son la celebración de algo banal como estar en el mundo, sentirlo y escucharlo; de cosas chicas filmadas como grandes sucesos, de la redescubierta del deslumbramiento. En diversas entrevistas, Kawase dice que su pulsión creativa venía, en el comienzo, para matar la soledad. Sin embargo, la maternidad cambió su relación con el mundo pues la puso en contacto con otros mundos – antes, ella se sentía sola, un ser individual, pero después pasó a considerarse parte del universo, pues empezó a aceptar y comprender mejor las personas. Así, después del nacimiento de su hijo, en 2004, ella se dedicó a no preocuparse con la soledad, sino a hacer películas para retratar y celebrar la belleza de la conexión entre las vidas. En Tarachime (2006), Naomi filme el parto de su bebé y, una vez más, su relación con la tía-abuela, entonces con 92 años – la permanencia y simultáneamente la renovación de la vida a través de una corriente de afectos, y el movimiento del tiempo guiando todo eso: el candor espiritual en el cuerpo arrugado de la abuela, la luminosidad en el cuerpo del bebé -. Es la convergencia de todo el cine de Kawase – convergencia que, para mí, también es pulsante en Nanayo. Nanayo es la primera película de Kawase rodada fuera de Nara. En Tailandia, una japonesa y un francés se encuentran en una casa de masajes y pasan a convivir con la dueña del local y su hijo, más un amigo taxista, todos tailandeses. Naomi va paseando con su cámara (como en todas sus películas, plácida, sutil, muchas veces en la mano) por las vicisitudes de esa casa, adonde las personas no saben quiénes son, no pueden compartir historias de sus vidas, no consiguen comunicarse tradicionalmente y, así siendo, hacen masajes. El entendimiento a través de las palabras se desplaza para el lenguaje del cuerpo, y es acompañado por los cambios climáticos, por la melancolía que exhala de la floresta, por la guerra que estalla y por la paz que rodea. No importa que Kawase nos muestre lo que está en el lejano Japón, o en la enigmática Tailandia. Así como ella escribe “estoy en casa” en la ventana empañada de This world, sus películas nos despiertan un rencuentro con nuestras cosas que deslizan para una sensación de pertenecer fabulosa – nos sentimos en casa. (Publicado originalmente en portugués, en la Revista Beta – O cinema online, en 21 de mayo de 2011) Filmografía de Naomi Kawase Watashi wa tsuyoku kyômi o motta mono o ôkiku fix de kiritoru - I focus on that which interests me (1988, 5 minutos) Watashi ga ikiiki to kakawatte ikô to suru jibutsu no gutaika - The concretization of these things flying around me (1988, 5 minutos) My J-W-F (1988, 7 minutos) Papa no sofuto kurîmu - Papa’s Icecream (1988, 5 minutos) Tatta Hitori no Kazuko - My Solo Family (1989, 10 minutos) Ima, - Presently, (1989, 5 minutos) Chiisana ôkisa - A Small Largeness (1989, 13 minutos) Megami Tachi-no-pan - The Girl’s Daily Bread (1990, 25 minutos) Shiawase modoki - Like Happiness (1991, 20 minutos) Ni tsutsumarete - Embracing – En sus brazos (1992, 40 minutos) Shiroi tsuki - White moon (1993, 55 minutos) Katatsumori (1994, 40 minutos) Ten, Mitake - Seen the heaven (1995, 10 minutos) Kaze no Kioku 1995,12,26 Shibuya ni te - Memory of the Wind (1995, 30 minutos) Utsushyo - This world (1996, 60 minutos) Hi wa katabuki - Setting Sun (1996, 45 minutos) Suzaku (1997, 95 minutos) Somaudo Monogatari - The weald (1997, 73 minutos) Manguekyo - Kaleidoscope (1999, 90 minutos) Hotaru (2000, 117 minutos) Kya Ka Ra Ba A - Sky, Wind, Fire, Water, Earth (2001, 55 minutos) Tsuioku no dansu - Letter from a Yellow Cherry Blossom – La danza de los recuerdos (2002, 65 minutos) Shara (2003, 100 minutos) Kage - Shadow (2004, 26 minutos) Tarachime - Birth / Mother (2006, 43 minutos) Mogari no Mori - The mourning Forest – El bosque del luto (2007, 97 minutos) Nanayo (2008, 90 minutos) In Between days (2009, 40 minutos) Koma (2009, 32 minutos. Integrante de la película Visitors, que incluye cortos dirigidos por Hong Sang-Soo y Lav Diaz) Genpin (2010, 92 minutos) Hanezu (2011, 91 minutos)

domingo, 22 de noviembre de 2009

Tutorial de ayuda para publicar

Este tutorial de Educar hace una reseña de los diferentes pasos para publicar un texto, hacer un hipervínculo y "postear" un video de you tube.

viernes, 20 de noviembre de 2009

¿Qué pasa cuando entrás a una página web?

Este video nos muestra todas las operaciones que se realizan cuando alguien pone www.....com y presiona la tecla enter.